Despertarse a las 3:35 AM, siempre es pesado, despertarse con un ruido espantoso y en medio de un terremoto brutal lo es más.
En el dormitorio matrimonial mi esposa, oriunda de Santiago, me pregunta si es terremoto y yo casi gritando SII. La casa familiar, de construcción de albañilería reforzada, es de dos pisos anti-sísmica, de acuerdo a la normas chilenas de construcción, debería comportarse como un bote navegando en tierra. Pero este mega-terremoto agitaba la casa como una betonera(donde mezclan cemento), todo vibraba violentamente horizontalmente y verticalmente se sentía en los pies el golpeteo del piso. Se sentía ruidos roncos de los muebles de madera cuando saltaban o chocaban con las paredes ruidos agudos de las copas chocando entre si o quebrándose en el suelo.
Me levanto y logro encontrar los lentes, sé que no hay electricidad sobre grado seis se corta, caminado sobre los libros revistas y sobre un bolso apoyándome alternativamente en las paredes me dirijo instintivamente(primario) hacia el segundo piso donde están los hijos objetivo: abrir las puertas de los dormitorios y que no queden atrapados. Todo esto lo tenia programado mentalmente de toda la vida, ahora en ejecución.. simple supervivencia. Al primer intento no pude subir la escala, solo agarrándome a la baranda logro llegar al segundo piso. La puerta de pieza de los mellizos(12) esta abierta , casi gritando pregunto si están bien que salgan al pasillo . la puerta de la pieza del hijo mayor(20) esta entre abierta pero me grita que esta bien. Ahí me doy cuenta que mi señora se quedo abajo, me tiro escaleras abajo llego al primer piso y ella viene llegando, la ayudo a subir y cuando ya llegamos al hall del segundo piso se cumplen los 110 seg que duró el mega-terremoto.
Registros de un acelerometro instalado en el colegio Concepción San Pedro, a 8 cuadras de mi casa muestran aceleraciones de 0,6g en la horizontal y 0,58g en la vertical (g=9,8 m/s2) la norma chilena exige que resista 0,25g.